Correos electrónicos, nombres, direcciones, perfiles y hábitos de navegación forman parte de la información que puede permanecer expuesta en Internet.
¿Cuánta información sobre una persona puede encontrarse en Internet con solo conocer su correo electrónico o número de teléfono? Probablemente más de la que imaginamos. Casi el 60 % de los usuarios tiene más de 12 puntos de datos disponibles públicamente y el 51,66 % ha aparecido en entre una y cinco brechas desde 2010, de acuerdo con cifras presentadas por Bitdefender.
La huella digital se construye cada vez que abrimos una cuenta, realizamos una compra, utilizamos una aplicación o interactuamos en redes sociales. Entre los elementos expuestos identificados en el análisis figuran direcciones físicas (19,79 %), género (17,05 %), nombres (13,30 %) y perfiles o URL (11,85 %).
“Un dato aislado puede parecer poco relevante, pero el riesgo aumenta cuando diferentes piezas sobre una persona pueden relacionarse entre sí. Un correo, teléfono, contraseña filtrada o contenido publicado en redes sociales puede utilizarse para construir engaños mucho más convincentes”, explica Iulian Ionita, Bitdefender Business Development Manager LATAM y CEE.
El ejecutivo también destaca que entre las amenazas que afectan actualmente a los consumidores se encuentran el phishing, las estafas, el robo de identidad y los deepfakes, estos últimos capaces de emplear contenido generado con IA para imitar audios o videos.
Acciones para reducir nuestra exposición digital
- Usar contraseñas diferentes para cada servicio: evita que una credencial filtrada facilite el ingreso a otras cuentas.
- Activar la autenticación multifactor: añade una barrera adicional si alguien obtiene nuestra contraseña.
- Eliminar cuentas que ya no utilizamos: los perfiles antiguos pueden conservar datos personales que hemos olvidado.
- Controlar qué dejamos público: revisar los permisos de las aplicaciones, la configuración de privacidad y el contenido visible en redes sociales.
- Comprobar si nuestras credenciales fueron comprometidas: detectar un correo, teléfono o contraseña en una filtración permite modificar accesos y reforzar la seguridad de las cuentas involucradas.
“Así como revisamos nuestros movimientos bancarios o las sesiones abiertas de nuestras cuentas, deberíamos incorporar el hábito de revisar nuestra huella digital. El objetivo no es dejar de utilizar Internet, sino saber qué datos están expuestos y actuar cuando detectamos algo que no debería estar allí”, señala Ionita.
Para ayudar a los usuarios a proteger su identidad y conocer dónde pueden estar circulando sus datos personales, Bitdefender presenta Digital Identity Protection, una solución que monitorea información asociada al correo electrónico y número de teléfono en la web superficial, deep web y dark web. La herramienta envía alertas cuando identifica contenido privado comprometido y brinda orientación sobre las acciones que pueden adoptarse para disminuir la exposición.
En un entorno donde cada actividad en línea deja un rastro, saber qué conoce Internet de nosotros también forma parte de la prevención. Identificar dónde circulan nuestros datos y actuar a tiempo puede reducir el riesgo de que sean aprovechados para cometer fraudes, suplantaciones u otros ataques.

