Poco y mal: una auditoría contratada por Facebook concluye que ha sido lenta contra el discurso de odio

El informe muestra algunas carencias en las decisiones de la multinacional a la hora de abordar sus principales problemas.

El discurso de odio está causando estragos a las redes sociales. Están experimentando una notable transformación. Pero es un asunto complejo y delicado. La rebelión de los anunciantes ha puesto a Facebook contra las cuerdas. La multinacional estadounidense da un paso hacia adelante y otro hacia atrás. Buscando darle la contenta a todos. Y es difícil. Aunque el boicot publicitario supone unas migajas a sus holgadas cuentas de resultados, a la larga puede empezar a perder valor. Para ello, ha publicado las conclusiones de una auditoría sobre sus movimientos en torno a la información falsa y los llamados discursos de odio. Las conclusiones son reveladoras: es demasiado lento.

El informe, el tercero que se realiza, está elaborado por una consultora externa contratada por la propia compañía. El análisis se ha efectuado durante dos años por la firma especializada en derechos civiles Relman Colfax. Entre las conclusiones se destaca que la red social ha sido demasiado reactiva y lenta a la hora de abordar el discurso de odio y otros asuntos problemáticos como las redes sociales.

Uno de los grandes lemas de Mark Zuckerberg, fundador de la empresa, siempre fue «muévete rápido, rompe cosas». Y lo aplicó en todos sus términos. Logró adelantarse a los competidores. Logró encontrar un camino para nuevas audiencias. Acertó en muchos de sus movimientos. Pero, ahora, se ha convertido en un dinosaurio de patas cortas que le incapacita para ser ágil. O no tan ágil como se espera visto los acontecimientos vividos en los últimos años.

Sobre sus políticas contra los incendiarios mensajes de Trump, la autoría señala que los esfuerzos en la defensa de la libertad de expresión «no ha sido equilibrado adecuadamente» por el valor crítico de la no discriminación. «Los auditores también se han mostrado totalmente en desacuerdo con nuestra política de no verificar a los políticos y creen que el resultado final significa darle voz a aquellos que tienen una posiciones de poder», añaden. Para ello, los expertos han recomendado «hacer más» para crear una cultura diversa y más inclusiva, que, a su vez, esté encaminada a mejorar los productos desarrollados. «Tenemos un largo camino por recorrer, pero estamos progresando», añaden desde la empresa.

En este contexto, la nueva Junta de Supervisión de Facebook, diseñada para mantener a la plataforma bajo control, ha anunciado que no estará operativa hasta finales de este año. Este especie de «Tribunal supremo», formado por voces autorizadas a nivel mundial, ostentará el poder de anular las decisiones la compañía sobre sus decisiones editoriales, revisando así vídeos, imágenes y otras publicaciones para velar por los derechos civiles.

Fuente: abc.es

 

Artículos Relacionados

DEJA UN COMENTARIO:

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.