TEHERÁN / WASHINGTON.- Una sofisticada serie de operaciones cibernéticas a gran escala ha golpeado infraestructuras críticas, servicios gubernamentales y plataformas de comunicación en Irán durante la madrugada del sábado.
Esta ofensiva digital se ejecutó de forma sincronizada con ataques físicos conjuntos por parte de fuerzas estadounidenses e israelíes contra objetivos en territorio iraní.
Impacto en la población y servicios civiles
Uno de los puntos más críticos de la operación fue el compromiso de BadeSaba, una aplicación de calendario religioso con más de 5 millones de descargas. Los atacantes utilizaron la plataforma para enviar mensajes de alto impacto político, instando a las fuerzas armadas a deponer las armas y unirse al pueblo bajo la consigna: “Es hora de rendir cuentas”. Expertos señalan que la elección de este objetivo fue estratégica, al dirigirse directamente a la base de usuarios más religiosa y cercana al gobierno. Asimismo, se reportó el hackeo de diversos portales de noticias para la difusión de mensajes contrarios al régimen.

Bloqueo de comunicaciones y objetivos militares
La conectividad a Internet en el país sufrió interrupciones severas, con caídas abruptas registradas a las 07:06 GMT y nuevamente a las 11:47 GMT, reduciendo el acceso a niveles mínimos. Según informes del Jerusalem Post, las operaciones también alcanzaron objetivos militares y servicios gubernamentales con el fin de neutralizar una respuesta coordinada por parte de Teherán.
Alerta por posibles represalias
Analistas de firmas líderes en ciberseguridad, como Sophos y CrowdStrike, advierten que el conflicto podría escalar en el ámbito digital:
- Amenaza de «Wipers»: Se han detectado grupos iraníes respaldados por el estado ejecutando ataques de borrado de datos (wiper) contra objetivos israelíes.
- Actividad Proxy: Existe una alta probabilidad de que grupos hacktivistas alineados con Irán inicien ataques contra sectores comerciales, civiles y militares de EE. UU. e Israel.
- Escalada de DDoS: Se reporta un incremento en ataques de denegación de servicio distribuidos destinados a colapsar infraestructuras de internet.
A pesar de que históricamente las respuestas de Irán a ataques previos en su territorio han sido calificadas como moderadas, la magnitud de la actual interferencia sugiere un escenario de incertidumbre para la seguridad regional.
Hasta el momento, el Comando Cibernético de los Estados Unidos no ha emitido comentarios oficiales respecto a estas operaciones.
Fuente: reuters


