La firma electrónica, piedra angular del comercio conversacional

Desde su invención en la antigüedad en forma de sello, la firma ha evolucionado mucho y se ha convertido en la forma manuscrita de formalizar un contrato de trabajo, un documento comercial o simplemente un cheque.

Pero este acto, que tiene una dimensión empresarial, comercial y, por supuesto, jurídica, se ha visto totalmente afectado por la transformación digital, y tras la primera desmaterialización de la firma manuscrita en el siglo XX en forma de fax o fotografía, ahora da paso a una solución 100% digital: la firma digital o electrónica.

En 2003 se promueve en España la primera legislación sobre la Firma Digital, que también se benefició en 2014 de un texto europeo, el reglamento eIDAS (“electronic IDentification, Authentication and trust Services”), el cual reconoce como fiable la firma electrónica cualificada en todos los países de la Unión Europea.

Las soluciones de firma electrónica están registrando un sólido crecimiento en todo el mundo. Según un estudio realizado por MarketsandMarkets, se espera que el mercado mundial de la firma electrónica se multiplique por cinco en los próximos años, pasando de 2.800 millones de dólares en 2020 a más de 14.000 millones en 2026, con una tasa media de crecimiento anual de más del 30%. Este crecimiento tiene fácil explicación.

Las ventajas de la firma electrónica

La primera ventaja de la firma electrónica es, por supuesto, su “desmaterialización”, que permite ahorrar mucho papel -cuya producción es muy contaminante-, pero también reducir gastos de desplazamiento. Ambas ventajas contribuyen a reducir la huella de carbono, lo que es bueno para el medio ambiente y está en consonancia con las prioridades de RSC de muchas organizaciones.

El segundo beneficio de la firma electrónica es la extraordinaria simplificación administrativa que supone, ya que los tiempos de firma se reducen de días a minutos. Además, las transacciones se realizan en un entorno seguro, sin riesgo de fraude, y con total confidencialidad, lo que también limita el riesgo de usurpación de identidad. Esto permite a los equipos administrativos y a los altos cargos ahorrar mucho tiempo y centrarse tranquilamente en las tareas de mayor valor añadido.

El tercer punto positivo de la firma electrónica reside en el usuario final: el cliente. La adopción de esta tecnología no sólo moderniza su imagen y proporciona una mejor experiencia de usuario (UX), sino que también le permite gestionar un mayor número de interacciones, lo que se traduce automáticamente en un aumento de la facturación.

Un planteamiento diferente de la firma electrónica

Si bien todas las soluciones de firma electrónica permiten a las empresas satisfacer en mayor medida a sus clientes, obtener ganancias de productividad y también proteger el medio ambiente, existen diferencias en cuanto a las interfaces, la colaboración o los modelos de negocio que les permiten diferenciarse.

Mientras que algunos fabricantes de este tipo de soluciones proceden del mundo documental, con soluciones optimizadas para su uso en ordenadores, otros fabricantes del mundo de la mensajería han imaginado un enfoque más centrado en el móvil, con un protocolo de firma optimizado para los stmartphones. Y cuando se sabe que este tipo de dispositivos acapara ya más de dos tercios del tiempo de pantalla de los consumidores, y que un tercio de los millenials ya ni siquiera toca el ordenador, se puede comprobar que esta elección estratégica es la correcta para la próxima década.

El otro elemento diferenciador es, por supuesto, la dimensión colaborativa. Asimismo, los proveedores de servicios de mensajería y, en general, de “marketing conversacional” son los más indicados para ofrecer soluciones de firma electrónica, integradas en las conversaciones entre una marca y su consumidor, pero también en procesos de firma más complejos, como entre distintos empleados de una misma empresa, que tienen que intervenir en una misma firma.

El último elemento de diferenciación es el modelo de negocio. Muchos proveedores de soluciones se han dirigido históricamente a las “grandes cuentas” con cuotas mensuales a veces muy elevadas, lo que limitaba su uso dentro de las organizaciones. Pero los players del sector de la telefonía móvil, acostumbrados a las microtransacciones, ofrecen soluciones a precios mucho más competitivos, sin suscripción, con un pago unitario tras la firma, lo que garantiza un retorno de la inversión instantáneo para estas soluciones.

Retorno de la inversión inmediato

Los directivos de las empresas se ven obligados a cuestionar regularmente sus decisiones de compra, buscando un retorno de la inversión (ROI) evidentemente positivo, pero también rápido, para cumplir sus objetivos de rentabilidad. Y la buena noticia es que entre el ahorro de papel y desplazamientos y la simplificación de los procesos administrativos, el retorno de la inversión de una solución de firma electrónica no sólo es positivo, sino también inmediato.

Sólo se tarda unos minutos en firmar un contrato, incluso en el caso de personas que se encuentran lejos unas de otras y que simplemente disponen de un teléfono móvil. Lo mismo ocurre con un contrato comercial, entre dos empresas, o entre una empresa y un consumidor, la firma no sólo es inmediata sino que su coste unitario es marginal.

Y para que el cálculo del retorno de la inversión sea completo, hay que tener en cuenta, por supuesto, que el tiempo ahorrado puede dedicarse a tareas de mayor valor añadido. Los equipos jurídicos o administrativos pueden centrarse en cuestiones más complejas, mientras que los equipos de ventas pueden dedicar más tiempo a escuchar las necesidades del cliente, o simplemente firmar más contratos.

Fuente: computing

 

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