Desde la Internet hacia la nube de segunda generación y los datos

La Internet es el espacio donde el acceso a la información y al conocimiento representa uno de los actos más democráticos en la mayor parte del mundo. Ha sido uno de los habilitadores más importantes de la globalización y de la internacionalización de los negocios, congregando aproximadamente 4.57 miles de millones de usuarios, según Statista. Esto representa alrededor del 59% de la población mundial. 

El pasado 17 de mayo celebramos el Día Mundial de la Internet, y sin embargo, su historia data de tiempo atrás. Su concepto nació en la década del 60 cuando los expertos comenzaron a hablar de “redes intergalácticas”, hasta llegar a una denominación más moderna en los años 80 con “red de redes” y, en los 90, con “Internet”. 

Desde entonces, dos de los aspectos más importantes que nos han permitido explorar la Internet son la nube y los datos, impulsándonos hacia una transformación digital nunca antes vista. 

Según Raconteur,  la empresa experta en investigación, la información acumulada en el mundo digital para finales de 2020 superará los 44 zettabytes, en comparación con los 4.4 zettabytes generados en 2019. La información inunda ahora, más que nunca, los canales digitales y, según la firma, para 2025 habrá 463 exabytes de datos en el universo virtual. 

Si bien el tránsito inexorable de la información a la nube ha sido un reto para muchas organizaciones, también ha representado una oportunidad única de entender las complejas dinámicas del mercado para tomar mejores decisiones de negocio. Por eso, las empresas de tecnología tienen la enorme responsabilidad de apoyar y acelerar este proceso de transformación a partir de plataformas y servicios de nube y de análisis de datos, y más ahora, si consideramos la nueva realidad por cuenta de la contingencia. 

Son tres escenarios que los expertos, incluido Gartner (compañía consultora y de investigación de tecnologías) han identificado para ser más competitivos en escenarios de nube. 

El primero apunta a descentralizar procesos para garantizar una mejor operación. Para esto, las aplicaciones en la nube permiten a las compañías manejar de forma descentralizada sus operaciones a través de soluciones contables, financieras, administrativas, de gestión humana, logística y de experiencia al cliente, entre otras. 

Un buen ejemplo para logar esta descentralización son los sistemas ERP (Enterprise Resource Planning) que se han convertido en la columna vertebral de muchas organizaciones por el apoyo que prestan a la contabilidad, procesos de compras y adquisiciones, recursos humanos, proyectos y otras actividades, en todos los niveles de la organización, que, al estar desplegados en la nube, permiten ser accedidos desde cualquier lugar respetando las políticas de seguridad de las empresas. En otras palabras, las soluciones ERP en la nube permiten a las empresas continuar operando administrativa, financiera y comercialmente, con al trabajo remoto de sus colaboradores.  

Herramientas como éstas son clave, además, para administrar los incrementos importantes en las operaciones. Por ejemplo, cuando el consumo a través de canales digitales (o de comercio electrónico) advierte un pico, se debe responder de manera eficiente y garantizar una gran experiencia a los clientes, porque no sirve de mucho tener una vitrina llamativa si el almacén está en desorden y retrasa la entrega de los productos. Es crucial, entonces, conocer con certeza el inventario y estar al tanto de los movimientos y procesos. Esto es posible a través de soluciones como los ERP basados en la nube, que permiten un funcionamiento sin disrupciones entre el front office y el back office. 

Por otro lado, las mejores prácticas de estandarización, sistematización y automatización impulsan y aceleran los procesos internos de las organizaciones, soportándose en el poder habilitador de tecnologías emergentes como Inteligencia Artificial, Internet de las Cosas y Manchine Learning, entre otras. La innovación, a partir de estas herramientas, resulta clave para lograr un rendimiento consistentemente superior. 

Por último, avanzamos hacia las experiencias autónomas. Actualmente, es imperativo que las empresas, sin importar su tamaño o ubicación geográfica, adopten nubes más evolucionadas, diseñadas para garantizar la eficiencia, la continuidad del negocio y, especialmente, la seguridad de la información. Es de esta forma que los equipos de tecnologías de la información (IT) pueden confiar el trabajo operativo de configuración, monitoreo y mantenimiento de nube para adquirir un rol más estratégico dentro de las empresas. Además, adoptar una nube de segunda generación que mitigue el error humano y reduzca costos es fundamental teniendo en cuenta que, para 2025, habrá 600 veces más datos confidenciales compartidos en la nube y un fuerte aumento en amenazas de ciberseguridad. 

Sin duda, la Internet nos ha permitido cambios profundos relacionados a cómo nos comunicamos y en cómo operan las organizaciones. Ahora, en la medida en que las tecnologías de nube y de datos continúen evolucionando a la luz de la necesidad de gestionar flujos de datos sin precedentes, la conversación en torno al fortalecimiento de las capacidades estratégicas y analíticas del talento humano que las implementa cobrará mayor importancia en las agendas de las juntas directivas. 

Por: Luiz Meisler, vicepresidente ejecutivo de Oracle Latinoamérica

 

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