Dentro del búnker donde se llevan motores de avión a los electrodomésticos

  • Dyson el fabricante de aspiradores que debería haber construido aviones

Dyson es, sin duda alguna, una empresa que se puede catalogar en el sector del lujo del electrodoméstico. Podríamos incluso denominar a Dyson el «Apple de las aspiradoras y ventiladores domésticos». La influencia de su fundador James Dyson y su pasión por la aeronáutica se hacen palpables en todos sus productos, no hay más que ver sus oficinas cerca de Londres, donde no faltan varios motores a reacción de diferentes aviones desperdigados por todos los edificios, un avión de combate Lighting colgado del comedor de los empleados y un Harrier Jet «aparcado» en el parking. Claramente de ahí es donde viene la inspiración para todos los productos y el famoso ciclón que ha hecho que las aspiradoras sin bolsa de Dyson sean las mejores del mercado.

En las paredes de la central de Dyson podemos leer la frase que resume la filosofía de la empresa inglesa: «La aviación es una prueba de que dada la voluntad, tenemos la capacidad de lograr lo imposible». (1890-1973), Eddie Richenbacker, aviador estadounidense. El origen de los aspiradores Dyson proviene justo de una frustración o de un problema de James, su fundador, como tantas otras ideas brillantes, ya que los aspiradores de bolsa reutilizable pierden potencia según ésta se va llenando. Problema que James Dyson consiguió solucionar décadas después de intentar convencer a los fabricantes de abandonar el negocio de las bolsas que suponía cientos de millones de euros de ingresos anuales.

La última versión del aspirador estrella de Dyson, el V11, es un ejemplo de todo ello, años de desarrollo cuya clave se encuentra en su motor de 310 AW o vatios de aire o lo que es lo mismo, la relación de aire succionado con energía consumida, y que es capaz de alcanzar 125.000 revoluciones por minuto. En diez años, los aspiradores de Dyson han pasado de 85 AW a 310 AW y a prescindir del cable confiando en la duración de sus baterías que en el V11, en modo «eco», es de más de 60 minutos gracias a los microprocesadores que gestionan el motor.

Si pudiéramos ver los componentes microscópicos que hay en el polvo de nuestros hogares, todos iríamos corriendo a comprar una Dyson V11, capaz de aspirar gracias a su potencia hasta el polvo de los colchones. Y más teniendo en cuenta que según los análisis de Dyson un 10% del peso de cualquier colchón suele ser polvo y suciedad. Al elevar la potencia de los aspiradores, otro de los problemas derivados es el ruido que genera el motor. Ahí es donde el V11 ha mejorado considerablemente respecto al V10, el motor incorpora unos filtros que suavizan ligeramente su sonido. Un aspirador genera ruido al aspirar, eso es inevitable, pero nadie quiere molestar en exceso cuando está limpiando. Y la verdad, es que el V11 hace menos ruido que otros aspiradores gracias a las pruebas que Dyson realiza en su laboratorio insonorizado.

Un departamento se ocupa de la efectividad de recogida tanto de polvo como de otros elementos, independientemente de la superficie, ya sea alfombra, madera o incluso tatami. Para que nos hagamos una idea este departamento utiliza 113 toneladas de polvo al año para evaluar cómo de eficiente es su aspiración, además de todo tipo de basura que puede variar dependiendo del país, como comida para perro, arena de gato, pelo, gravilla o todo tipo de cereales, que al fin y al cabo es lo que más se cae al suelo y luego hay que recoger, manualmente o con una aspiradora. Dyson lleva décadas intentando crear el aspirador perfecto inspirado por su fundador, James Dyson y su pasión por la aviación. El V11 no es perfecto, pero es el aspirador más avanzado del mercado.

Fuente: abc.es

 

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