Tecnología sostenible

La sostenibilidad es un término que se aplica especialmente en ecología y menciona una situación que se puede mantener durante largo tiempo sin agotar los recursos o causar graves daños al medio ambiente. Si llevamos su definición al terreno de la tecnología, hace ver la posibilidad de avanzar mediante el desarrollo y la innovación, pero sin olvidar integrar y respetar los recursos naturales. Ya durante la cumbre de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP25) que tuvo lugar en Madrid a finales de 2019, fabricantes TI presentes reafirmaron su compromiso con el clima para garantizar la sostenibilidad, reducir los gases de efecto invernadero, como el CO2, y cumplir con los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) de Naciones Unidas. Estas ya de por sí son buenas noticias para concienciar de que el cambio climático constituye un problema de gravedad que debe estar en la hoja de ruta de todo tipo de organizaciones.

Ambrosio Rodríguez, Director de Computing.
                                    Ambrosio Rodríguez, Director de Computing.

Así, los primeros pasos de muchas de estas empresas no se han hecho esperar; durante el pasado 2019 se han comprometido a sustituir las fuentes de energía contaminantes por otras renovables. Fabricantes de servidores, impresoras, PC, de centros de datos… ya no miran hacia otro lado. El mercado en sí mismo evoluciona y se transforma, y se impone la colaboración digital; un ejemplo: la firma electrónica, que cumple con el medio ambiente al minimizar el uso de papel y garantiza la validez legal de la documentación.

Un paso que también se ha dado desde la Administración. En España, la Ley de Contratos del Sector Público establece por primera vez que se tengan en cuenta en los criterios de adjudicación aspectos medioambientales. Y en esta misma línea, la Comisión Europea pretende ‘ecologizar’ los contratos mediante la Contratación Pública Ecológica (CPE) -manual ‘Buying green’-; una importante herramienta para lograr los objetivos de las políticas medioambientales relacionados con el cambio climático, la utilización de los recursos y la producción y el consumo sostenibles. Estos planes de actuación deben ser los pilares que contribuyan al progreso de la sociedad y de la humanidad en su conjunto tomando conciencia del cambio climático al que estamos abocados. Hay que tener en cuenta que la economía digital representa ya más del 20% de la economía mundial. Por eso, este año 2020 es clave para, si no detener, sí al menos paliar los efectos nocivos que provocan los actuales procesos productivos. Es el momento de dar un paso al frente -ya sean organizaciones e iniciativas públicas o privadas-, para favorecer la reducción de las emisiones de CO2, impulsar el reciclaje y realizar prácticas encaminadas a proteger el medio ambiente y sus recursos.

La economía digital representa ya más del 20% de la economía mundial”

Pero también es cierto que las medidas puestas en marcha y los pasos que se están dando no son suficientes; el sistema debe cambiar, la mentalidad del tejido empresarial también, y la de los propios directivos. A partir de ahí se podrá hablar de una vez por todas de compañías totalmente sostenibles.

Fuente: computing.es

 

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