Quién era Fernando Corbató, el informático al que debes agradecer por algo que usas todos los días

Es probablemente lo primero que haces tras encender tu computadora y se lo debes a Fernando Corbató. El pionero informático es conocido como el padre de la contraseña.

Corbató, quien desarrolló toda su carrera en el Massachusetts Institute of Technology (MIT), en Estados Unidos, falleció el pasado viernes, a los 93 años, por complicaciones causadas por la diabetes.

Corbató introdujo esta medida de seguridad básica mientras desarrollaba métodos para permitir que más personas usaran una computadora al mismo tiempo.

Desarrolló una técnica que dividía la potencia de procesamiento de una computadora para que pudiera atender a más de una persona a la vez.

Muchos usuarios al mismo tiempo

Corbató, hijo de un emigrante español, nació en California, Estados Unidos, en 1926.

Estudió en el campus de la Universidad de California en Los Ángeles y, en medio de la Segunda Guerra Mundial, fue reclutado por la Marina estadounidense como técnico de electrónica.

En 1950 se incorporó al MIT para estudiar un doctorado en física, y fue ahí donde desarrolló su trabajo para que una computadora pudiera ser compartida por varios usuarios.

Tres hombres manejando una de las primeras computadoras.
Las primeras computadoras eran enormes máquinas monolíticas.

Durante esos años se dio cuenta de que estaba más interesado en las máquinas que los físicos usaban para hacer sus cálculos que en la propia física.

Usar computadoras durante los años 50 era una actividad frustrante, porque las enormes máquinas monolíticas solo podían manejar un trabajo de procesamiento a la vez.

En un intento por superar esta limitación, Corbató desarrolló un sistema operativo para computadoras llamado “Compatible Time-Sharing System” (CTSS, Sistema para compatibilizar el compartimiento de tiempo), que permitía a distintos usuarios en diferentes localizaciones acceder a un mismo computador a través de la línea telefónica.

En esa época, el uso de una misma computadora se hacía por turnos, por lo que los investigadores tenían que esperar al día siguiente para poder acceder a los resultados de sus operaciones, algo que los “enfurecía” por su ineficacia, según dijo Corbató en 1963 en una entrevista con The New York Times.

En lugar de tener la máquina dedicada a una sola persona, con el CTSS se dividía la potencia de procesamiento de una computadora en pequeños segmentos, y así podía hacer pequeños trabajos para muchas personas.

Las contraseñas se introdujeron en el CTSS como una forma para que los usuarios ocultaran a los otros usuarios los archivos y los programas en los que estaban trabajando en la misma computadora.

“Poner una contraseña para cada usuario como un candado parecía una solución muy sencilla”, le dijo el informático a Wired en 2012.

El legado

El desarrollo del CTSS condujo a otro programa de tiempo compartido llamado Multics, que fue el precursor del sistema operativo Linux y de muchos otros aspectos de la computación contemporánea.

En 1990, Corbató recibió el premio Alan Turing, considerado como el Nobel de los informáticos, por su trabajo pionero en sistemas de tiempo compartido.

“Nuestro mundo sería muy diferente sin su investigación y la de sus descendientes. Se inspira en su trabajo y su legado”, dijo el profesor Fadel Adib, del Laboratorio de Medios del MIT, tras darse a conocer la noticia del fallecimiento de Corbató.

Fuente: bbc.com

 

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