No, el hacker no es un delincuente

De la mano de dos expertos nos adentramos en el mundo informático para conocer qué hace un hacker y cuándo se convierte en una persona malvada que busca el beneficio personal robando datos y privacidad a los demás.

Cuando escucha la palabra hacker, a menudo, le viene a la cabeza una imagen de una persona oscura y siniestra sentada frente a un ordenador, que se gana la vida cometiendo delitos de atentado contra la ciberseguridad y privacidad de otras personas. Un hacker es idealizado, generalmente, como alguien peligroso contra el que tenemos que proteger nuestros archivos y dispositivos tecnológicos. Así lo explica José Antonio Rubio, presidente de la Asociación Española para la Confianza y el Cumplimiento Digital: “Tradicionalmente se entiende por hackeo la intrusión no autorizada en un sistema informático, derivándose en una brecha en una o varias de las dimensiones de seguridad de la información”.

“Tradicionalmente”, ahí está el quid de la cuestión. Esta idea negativa se trata de una verdad a medias, pues la realidad es que un hacker no tiene por qué ser un molesto delincuente. Para conocer los motivos por los que no debemos equivaler siempre a un hacker con un delincuente, conviene conocer en qué consiste el hackeo. El hackeo –jaqueo, según la RAE– es la actividad que practica el hacker y que consiste en investigar sistemas informáticos para encontrar fallas.

“Es una especie de filosofía” 

Daniel González Gutiérrez es director de operaciones de Zerolynx y de Osane Consulting, además de CSX liaison de ISACA Madrid. Cuenta que los hackers son “gente normal a los que nos apasiona la tecnología”. Añade: “El trabajo de un hacker consiste en estudiar un sistema, buscar vulnerabilidades que podrían existir en dicho sistema y explotarlas”.

El experto explica que, como con muchas herramientas en esta vida, la cuestión reside en la ética de las personas: “Es una especie de filosofía. Un hacker es aquella persona que disfruta investigando un sistema informático hasta el punto de conocerlo mucho más que el resto de usuarios. El problema está en el uso que la persona decida darle a ese conocimiento”. Lo cierto es que, indica, existen médicos que extraen órganos para traficar con ellos y no tienen las mismas connotaciones negativas.

Fuente: cso.computerworld.es

 

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