Estafan 30 millones de euros a un millón de usuarios de telefonía móvil.

A través de aplicaciones se realizaban llamadas automáticas a números de tarificación adicional o se enviaban mensajes premium. Se hacían por la noche y sin que el cliente lo notara.

Más de tres años de investigación han permitido a la Guardia Civil destapar una estafa de al menos 30 millones de euros a un millón de usuarios de telefonía móvil a través de aplicaciones que realizaban llamadas automáticas a números de tarificación adicional o enviaban mensajes premium.

Siete detenidos y once registros ha sido el resultado de la Operación Rikati, que ha explicado en rueda de prensa el teniente coronel Juan Sotomayor, jefe del departamento de Delitos Telemáticos de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil.

Se trataba de llamadas automáticas que los teléfonos realizaban por la noche sin que el usuario se percatara y que se hacían a través de una aplicación aparentemente normal que lograba apagar el teléfono y quitarle el sonido mientras efectuaba la llamada, con un máximo de tiempo de media hora.

Concetamente, para que los usuarios se descargaran las aplicaciones maliciosas, la trama descubierta, que operaba a través de empresas legales y otras pantalla, utilizaban el nombre y los logos de otras muy conocidas o enganchaban al usuario con nombres como “la linterna molona”, los “mejores trucos para evitar la calvicie” o los mejores vídeos porno.

Una investigación que comenzó cuando las operadoras de telefonía en España se percataron de un tráfico de llamadas a números de tarificación adicional poco habitual en un tramo horario concreto y denunciaron. Asimismo, los afectados también empezaron a detectar llamadas automáticas que ellos no habían realizado voluntariamente. La Secretaría de Estado de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información (SETSI) ya había registrado más de 40.000 quejas contra los números premium investigados.

La red de sociedades detrás de la trama utilizaba diferentes ubicaciones para distribuir sus ingresos. El dinero obtenido se hacía circular por varios países antes de ser reintroducidos a España. El entramado societario constaba de diez empresas situadas en países como Luxemburgo, Andorra o Hong Kong.

Las más de 1.000 aplicaciones estaban desarrolladas para la plataforma Android, y eran distribuidas a través de tiendas de aplicaciones alternativas —Google Play prohíbe este tipo de prácticas—. Para su difusión, las empresas utilizaban publicaciones en redes sociales y páginas web que invitaban al usuario a descargar un archivo APK y desactivar las medidas de seguridad que el sistema operativo Android impone para evitar este tipo de acciones.

Fuente: redestelecom.es

 

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