Esta startup vende una vacuna para que los robots no sean hackeados

Alias Robotics ya está desplegando su primera solución para proteger a robots en entornos industriales. La startup española está ahora liderada por Endika Gil como consejero delegado, quien explica a Business Insider España cómo funciona RIS, acrónimo de ‘sistema inmune robótico’.

Este mes de agosto se cumplen 10 años de la aparición de Stuxnet, lo que para muchos está considerado como el primer episodio de la historia de un ataque informático al mundo físico.

Una década después, son muchas las empresas que están desarrollando soluciones para segurizar las tecnologías que están irrumpiendo en la industria.

El ecosistema startup de ciberseguridad en España no es ajeno a esta tendencia. Barbara IoT, por ejemplo, está desplegando su sistema operativo para dispositivos conectados —Internet de las Cosas (Internet of Things o IoT)— para proteger estos aparatos en el ámbito industrial.

Otra cara de la misma moneda es la solución de Alias Robotics, una firma con sede en Vitoria y con oficina comercial en Boston que desde hace apenas unos meses está comercializando su producto propio: un antivirus para robots.

Endika Gil, recientemente nombrado CEO de la firma, habla de él como un “antivirus de nueva generación”, aunque admite que el término no le gusta.

Pero Gil, que es biólogo de formación, sí hace alguna que otra analogía con el mundo de la salud. El producto de Alias se llama RIS (Robot Immune System) y, en la presentación que hacen de él en la web de Alias, los paralelismos con el sistema inmune de los seres humanos son evidentes.

En una reciente entrevista con Business Insider España, Endika Gil da más detalles sobre el presente y el futuro de Alias Robotics.

“La ciberseguridad en los sistemas ciberfísicos y en los robots van a tener mucha más relevancia que la ciberseguridad en entornos de TI convencionales”, avanza. En los mismos términos se han referido ya varios expertos consultados por este medio.

Hasta ahora, en los entornos TI convencionales, un hackeo suponía el robo o pérdida de información, lo que implicaba un perjuicio económico. “Un hackeo ocurría sobre un PC o sobre un teléfono”, asume Gil.

“En los sistemas robóticos, los hackers pueden comprometer la seguridad en el mundo físico“.

Los matices entre ‘safety’ y ‘security’

En inglés, safety security son dos palabras que se traducen al español como seguridad. Sin embargo, las connotaciones son muy distintas. Y Alias Robotics quiere acentuar todavía más los dos significados.

Safety es evitar que un robot sea dañado por su entorno. Security es evitar que un robot hackeado pueda dañar su entorno. 

“Un cibercriminal puede comprometer el comportamiento de un robot a nivel físico”; expone Gil. “Un robot colaborativo es un robot que colabora con un trabajador humano y este tipo de dispositivos tienen barreras tecnológicas para que, en cuanto la maquinaria roce al empleado, se detenga”.

El equipo de investigación de Alias Robotics, detalla Gil, ha detectado vulnerabilidades por las que los cibercriminales pueden ser capaces de deshabilitar esas barreras tecnológicas. En una fábrica, un brazo robótico se detiene al instante en el momento en el que detecta que ha rozado a un trabajador.

Si un hacker deshabilita esas barreras tecnológicas, el desenlace puede ser fatal para el humano.

Eso por no hablar de los ransomware. El fenómeno del encriptado de archivos y la petición de rescates por parte de colectivos de ciberdelincuentes también afecta a los dispositivos del mundo físico: “Pueden encriptar un robot, dejarlo inoperativo y comprometer su viabilidad industrial”.

Los riesgos de los ciberataques a robots

Le ocurrió hace escasas semanas a Honda. Un colectivo de ciberdelincuentes opera un tipo de ransomware llamado Snake. Este programa malicioso tiene especial obsesión por los Servidores de Control Industrial (SCI). Esto fue lo que intentó comprometer, por lo que el fabricante de vehículos y motos se vio obligada a suspender su producción temporalmente.

El nuevo producto de Alias Robotics vio la luz este mismo año. RIS es “un sistema bio-inspirado de protección de endpoints“, apunta Gil. “Un software que vive dentro del robot y es una barrera de ciberprotección”.

Lo presentaron al tiempo que anunciaban un estudio en el que revelaban también vulnerabilidades en robots de transporte industrial, unos dispositivos muy habituales, por ejemplo, en recintos hospitalarios.

La startup española cerró en junio del año pasado su primera ronda de financiación, alcanzando los 750.000 euros de inversión, según recogía Efe. Ahora que ya han terminado de desarrollar RIS, el objetivo es aumentar su cartera de clientes y comenzar a segurizar robots.

Y no lo harán solo en España. Las 12 personas que componen el equipo de Alias Robotics trabajarán “a nivel español, a nivel europeo, también a nivel de Asia-Pacífico… Nuestra visión es global porque el mercado de la robótica lo es es global“.

Fuente: ticbeat.com

 

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