De documentos clasificados a venta de drogas; recorrido por el lado oscuro de la red

Las profundidades de Internet muestran el lado más perverso del ser humano. Desde la ‘deep web’ hasta ‘Marianas web’ paseamos por los suburbios de la tecnología.

“Ninguna tecnología, aplicación, navegador o conexión es delictivo; sus usos siempre son positivos por motivos de confidencialidad y seguridad. Lo que nunca se puede evitar es que terceros hagan un uso inadecuado o nocivo de los mismos, pero no se puede demonizar nada”. Partiendo de este mantra, dicho por Silvia Barrera, experta en ciberseguridad, formadora y escritora, podemos certificar, si no era patente ya, que toda nuestra vida física se ha llevado también a la red. Con nuestra privacidad se ha transmutado tanto lo bueno como lo malo del ser humano. Y claro ejemplo de ello es la deep web. Cuando hablamos de ella lo hacemos de un mundo oscuro y profundo, valga la redundancia, con mucha mitología y pocas certezas, casi tantas, decíamos, como las que ocultan las personas.  Sin embargo, es necesario desmontar las ficciones que llegan al común de los usuarios. La primera falsa realidad reside en la creencia casi general de que esta web no indexada es el marketplace mundial de todos los productos ilegales y delictivos que no se pueden ver en el Internet convencional que todos conocemos, la surface web. Nada más lejos de la realidad, detrás de este nivel, el más superficial de todo lo que podemos encontrar en este mundo, se superponen la dark web  o Darknet y Marianas web. Pero antes de pasar a éstos conviene explicar cómo funciona la deep web. “Una persona sin experiencia suele tener la falsa creencia de que allí va a dar con vídeos en los que se emiten asesinatos o torturas en streaming, por ejemplo”, explica Daniel Torres, ejecutivo en Comunix Group. “Estas leyendas se crean para mantener alejados a estos usuarios incautos”.

Pero, a nivel técnico sería imposible esto ya que la navegación, que se hace mediante el puerto de entrada Tor, y que funciona con tres nodos de interconexión, no permite la reproducción de vídeo. El gran monto de lo que hay en la deep web son documentos censurados. Y, el perfil de los usuarios que entran es de un carácter académico, investigativo o con inquietudes políticas o religiosas que buscan acceder a archivos más allá de lo que se mueve en los sites populares.  Aunque también encontramos informaciones escabrosas y que ponen de manifiesto este lado más oscuro del ser humano. Por ejemplo, cuenta Torres, se pueden mover documentos de experimentaciones médicas. Y no descarta que haya manuales de carácter terrorista. “En uno de mis primeros accesos pude encontrar muchos datos de organizaciones como Al Qaeda o el Estado Islámico que daban acceso a cartillas de entrenamiento”, asegura.

Fuente: cso.computerworld.es

 

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