Inventos y avances de la conducción autónoma que jubilarán al taxi en una década.

La tecnología y la autoconducción se han alineado para el gran cambio que va a experimentar este sector en los próximos años, aunque todavía es más un sueño que una realidad.

La inteligencia artificial es todavía más «artificial» que «inteligente». Está llegando al cerebro de un ratón, pero se va a pasos agigantados. Un sector al alza que se ha subido a bordo del coche. En los últimos cien años los vehículos han ganado en prestaciones, en eficiencia energética, en comodidad. El gran salto se está produciendo en estos momentos. Su nombre, conducción autónoma. Y va a cambiar el mundo.

En cinco años se han logrado articular importantes logros. El desafío es, todavía, muy grande, pero diversos informes apuntan a que los coches que se muevan libremente sin conductor será una realidad en las ciudades en solo una década. Según los pronósticos de Goldman Sachs en torno al año 2030, el 60% de los coches vendidos en Estados Unidos serán autónomos.

Nos encontramos en los primeros niveles de desarrollo. La industria, y más concretamente SAE (sociedad de ingenieros automotrices en Estados Unidos) lo sitúa en seis niveles de «inteligencia», y ahora se está alcanzando el cuatro aunque en fase de laboratorio; a nivel dos en productos comerciales. Todo se andará, se atreven a proclamar la industria del automóvil, que ha buscado a su pareja de baile en otro sector, el de la tecnología.

Firmas de toda clase y devoción se han unido en los últimos tiempos para avanzar en su desarrollo. Se han conseguido superar importantes desafíos, pero todavía deben resolver algunos conflictos: el tiempo de respuesta de este tipo de vehículos, los protocolos de actuación ante un accidente, el mejor aprendizaje de los software implantados, así como la interconexión con las ciudades, que deben de estar irremediablemente adaptadas a estas circunstancias futuras. No solo en infraestructuras, sino también en la adecuación de nuevos códigos de circulación. La lucha del taxi-licencias VTC que estos días ha discurrido en Madrid o Barcelona es solo el aperitivo de lo que va a venir en próximos años.

Pero uno de los encajes que se empieza a ver para este tipo de vehículos autónomos es integrarlos como servicios de transporte urbano. Algo que tiene sentido en los tiempos que corren, pero que si se cumplen los pronósticos traerá una consecuencia radical: la eliminación de los taxis conducidos por humanos. Es una idea peregrina pero que empieza a asomarse. No hay que pensar únicamente en películas de ciencia ficción como la recurrente «Blade Runner» para intuir que esa probabilidad existe, y está más cerca de lo que se cree. Por ahora son más una promesa que una realidad.

Las sociedades actuales están abocadas a adaptarse a los nuevos hábitos de consumo. Pero también a ser más eficientes y sostenibles, por lo que la tecnología forma parte de este principio básico. La dimensión económica y global que puede tener la llegada de los taxis autónomos es demasiado grande como para no pensar en los impactos que traerá. Ya existen numerosos proyectos, más o menos avanzados, que han pensado en adaptar la conducción autónoma a un servicio de transportes urbano.

Por tierra…

Waymo, empresa filial de Alphabet (matriz de Google), tiene en su mano uno de los proyectos más avanzados. Su flota de vehículos sin conductor acumulan millones de millas. Se han entrenado para depurar fallos de software y, aunque ha cometido errores (se han producido una decena de accidentes en sus seis años de desarrollo), todo indica a que en próximos años será un tipo de vehículo habitual en las grandes ciudades.

Y, por supuesto, siempre habrá alguien que quiera implementarlo como un taxi. Uber, por su parte, una de las empresas ahora en el punto de mira del gremio del taxi, también cuenta con su propia línea de coches autónomos. Algunos de sus inventos, como un drone autónomo con capacidad para dos pasajeros, empiezan a verse como alternativas fiables para dentro de unos años. Tesla, General Motors, Toyota, Daimler, Seat o Volkswagen son algunas compañías que también han pisado el acelerador del futuro, y algunas ya han empezado a meter la cabeza en el negocio del transporte de pasajeros.

… pero también por aire

Incluso Boeing, el conocido fabricante de aviones, ha experimentado con sus propios vehículos aéreos. Por el momento es solo un prototipo que, al igual que iniciativas similares, está siendo revisado por las autoridades en materia de seguridad aérea. un aparato eléctrico dedespegue y aterrizaje vertical, completó su primer vuelo de prueba. El primer vuelo del prototipo tuvo lugar la semana pasada en Manassas (Virginia), a unos 50 kilómetros de Washington, informó la compañía en un comunicado.

Los avances hasta lograr esta conducción autónoma real son muchos. Y muy complejos. Los prototipos actuales disponen de una red de sensores LiDar, que permite «interpretar» el entorno en un rango de 360 grados. A su vez, sistemas de geoposicionamiento GPS y radares logran encontrar las rutas y las distancias, así como detectar los obstáculos. Pero existe una impresionante artillería de tecnologías (infrarrojos, detectores, software…) para que estos vehículos sean capaces de moverse solos. Y ahí es donde entran en la ecuación firmas especializadas como MobileEye, Intel o Qualcomm, que están allanando el camino con sus inventos.

Fuente: abc.es

 

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