¿Cuáles serán las tendencias de ciberseguridad en 2022?

Ataques como el ransomware , la seguridad inteligente, automatización y protección unificada serán varias de las tendencias que dominarán el ecosistema de la ciberseguridad, según apuntan los expertos.

El mercado de la ciberseguridad se encuentra en plena ebullición. Según las estimaciones de Fortune Business Insights, el mercado global de la ciberseguridad alcanzó un valor de 165.780 millones de dólares en 2021, con un crecimiento del 8,2% interanual. Además, pronostica que este mercado registrará un crecimiento anual del 12% en el periodo 2021-2028, situándose en torno a 366.000 millones al final del mismo.

Aunque siempre estamos expuestos a la irrupción de nuevas amenazas, es muy probable que los principales riesgos giren en torno al ransomware y los ataques a la cadena de suministro. Asimismo, aumentarán los incidentes alrededor del negocio de las criptomonedas y los ataques a los monederos digitales. Y también continuarán las fake news y las campañas de desinformación, a la par que aumentará la amenaza de los deepfakes, a medida que mejora la tecnología y se simplifica su uso.

A continuación, repasamos algunas de las principales tendencias que marcarán la evolución de la ciberseguridad en 2022.

Ransomware y continuidad de negocio

Los ataques de ransomware ocurren cada 11 segundos y las demandas de extorsión han aumentado en un 300% en un solo año”, indica Forrester en su informe Predictions 2022. “El ransomware se ha convertido en una epidemia paralela”, afirma Fernando Maldonado, analista de IDG Research.

Además del impacto económico que supone tener que afrontar un rescate o la crisis reputacional que puede generar, hemos de tener en cuenta que el ransomware paraliza la actividad de la empresa atacada, por lo que hay una clara convergencia entre seguridad y continuidad de negocio. “Es una tendencia que ya apuntábamos el año pasado. Esta convergencia se va a seguir produciendo en 2022, implicando a distintos equipos en el seno de las empresas y dando lugar a cambios organizativos”, comenta Maldonado.

Por otro lado, Gartner adelanta que el número de estados que legislará para regular los pagos, multas y negociaciones en los casos de ransomware crecerá hasta el 30% para finales de 2025. Así pues, advierte que cabe esperar una mayor represión de los rescates.

Seguridad inteligente

“La seguridad cada vez gestiona más información, basándose en las alertas detectadas y en función de las cuales van actuando los equipos de seguridad. Pero no se discrimina”, apunta Maldonado.

La respuesta a esta situación pasa por la aplicación de inteligencia. “Se necesitará combinar inteligencia exterior e interior para conocer cómo puede afectar una amenaza a nuestra empresa. Hay tal combinación de datos y de información que una inteligencia mal enfocada puede producir cansancio y fatiga. Debemos tener en cuenta que las principales amenazas de seguridad son desconocidas. Dicha inteligencia será precisa para detectar anomalías desconocidas, que no sabemos qué son, pero de las que sí sabemos que son anomalías. Debemos avanzar en la proactividad. Las grandes empresas están caminando hacia allí”, comenta Alberto Bellé, analista de IDG Research.

Maldonado explica que la aplicación de inteligencia permitirá gestionar la seguridad a partir de las amenazas reales que se estén produciendo, discriminando entre todas las alertas. “Las organizaciones podrán dedicar sus recursos y sus esfuerzos a lo que realmente importa y tiene peligro, y no a todas las alertas que van saltando, que pueden ser muchas, ya que la seguridad cada vez es más compleja”, afirma.

El mercado global de la ciberseguridad alcanzó un valor de 165.780 millones de dólares en 2021, con un crecimiento del 8,2% interanual

Automatización de la información y respuesta

“La automatización tiene mucho que ver con la agilidad en la respuesta. Todos sabemos que van a ocurrir ataques. Y cuando se produce un incidente, faltan manos. La agilidad es clave para disminuir el tiempo de respuesta y, por tanto, el daño o impacto propio, sobre los clientes, ante los reguladores, etc. Además, se requiere agilidad no sólo a la hora de actuar, sino también al informar. Y debemos tener en cuenta que se debe dar la información adecuada a cada cual, porque puede ser información sensible y regulada”, advierte Bellé.

Dicha agilidad pasa por la automatización. “Ya no es una automatización al uso, sino que es una automatización inteligente, guiada por datos, capaz de actuar en situaciones donde se advierte una anomalía. Es decir, tiende a adquirir cierta capacidad de autonomía. Antes de que la amenaza vaya a más, la propia inteligencia artificial reacciona y la aísla o hace lo que sea preciso para que no se propague dentro de la organización”, especifica Maldonado.

Asimismo, IDC prevé que, para 2023, cuatro de cada cinco empresas (80%) que se enfrentan a normativas globales complejas aumentarán la inversión en automatización del cumplimiento de la seguridad en un 25%, con el fin de garantizar que todas las políticas y normativas se cumplan de forma coherente.

Seguridad como servicio

“Hace algunos años, hablar de externalizar parte de la seguridad era un anatema. Sin embargo, ahora se da por hecho que es necesario externalizar algunas funciones y dejarlas en manos de terceros. Las empresas externalizan porque fuera se hace mejor o de manera más eficiente. Y en la seguridad se dan estas dos circunstancias. Hay proveedores que están especializados y que pueden dar un mejor servicio”, apunta Maldonado.

Bellé remarca que esto no significa que toda la seguridad se convertirá en un servicio, sino que se vislumbra un futuro híbrido, de manera similar a lo que sucede en el ámbito del cloud. “Es una seguridad híbrida. Allá donde no lleguen las capacidades de las empresas, van a recurrir a un tercero especializado y que estará a la última. Al mismo tiempo, va a haber muchas compañías que no querrán desprenderse de ciertas capacidades básicas esenciales. Es un equilibrio que cada empresa tiene que encontrar”, comenta.

No obstante, reconoce que mantener la seguridad dentro de casa no será sencillo. “Los recursos y capacidades en el ámbito de la seguridad son escasos. Y aunque logremos capturarlos, se pueden ir en cualquier momento a otra empresa que pague más. Es una subasta continua de talento”, explica.

En este contexto, las organizaciones más pequeñas tendrán más dificultades para asumir la seguridad de forma interna. “Las empresas pequeñas van a tender a externalizar más que las organizaciones grandes, que externalizarán fundamentalmente aquellas tareas que se pueden hacer mejor fuera”, anota Maldonado.

Gartner prevé una importante concentración de los servicios de seguridad. Así pues, estima que, para 2024, el 30% de las organizaciones adoptarán las capacidades de Secure Web Gateway (SWG), Cloud Access Security Brokers (CASB), Zero Trust Network Access (ZTNA) y firewall como servicio (FWaaS) de un mismo proveedor.

«Para 2023, cuatro de cada cinco empresas  que se enfrentan a normativas globales complejas aumentarán la inversión en automatización»

Seguridad unificada

José Cano, director de análisis de IDC España, afirma que “el impulso en las organizaciones de automatizar e integrar o racionalizar el entorno de seguridad, unido a la gestión de identidades y accesos en estos nuevos entornos, evoluciona hacia la adopción de un contexto de seguridad unificada donde se hace clave garantizar la protección y soberanía del dato”.

Se espera que esta gestión en el contexto actual implique nuevos sistemas de seguridad soportados por arquitecturas, modelos, políticas e inversiones que permitan orquestar, alinear y garantizar la protección, la experiencia de usuario y la confianza digital. Esto lleva a que el 55% de las organizaciones destinarán la mitad de sus presupuestos de seguridad a ecosistemas/plataformas tecnológicas cruzadas diseñadas para un consumo rápido y capacidades de seguridad unificadas para impulsar una innovación ágil”, especifica.

En una línea similar, Gartner se refiere a la creación de una “arquitectura de malla de ciberseguridad”. “Es una arquitectura flexible y componible que integra servicios de seguridad dispares y ampliamente distribuidos. La malla de ciberseguridad permite que las mejores soluciones de seguridad independientes trabajen juntas para mejorar la seguridad general mientras acercan los puntos de control a los activos que están diseñados para proteger. Puede verificar de manera rápida y confiable la identidad, el contexto y el cumplimiento de políticas en entornos en la nube y fuera de la nube”, indica.

La consultora estima que, para 2024, las organizaciones que adopten una arquitectura de malla de ciberseguridad reducirán el impacto financiero de los incidentes de seguridad en un promedio del 90%.

Fuente: cso.computerworld

 

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