¿Cuál fue el secreto del éxito de Steve Jobs y Apple?

  • Un extrabajador de la empresa de Cupertino ha compartido algunas de las cosas que más le llamaron la atención sobre el padre del iPhone.

La historia de la tecnología no se puede escribir sin emplear el nombre de Steve Jobs. El cofundador de Apple, y, por tanto, padre de iMaciPhoneiPod y iPad, sigue muy presente en las mentes de todos los amantes de los dispositivos electrónicos. Tanto que, casi nueve años después de su nacimiento, sigue siendo -con diferencia- la primera persona que a uno se le viene a la cabeza cuando se nombra a la compañía de la manzana mordida. A pesar de que, normalmente, su figura suele estar ligada al diseño y las funcionalidades de los productos lanzados durante su tiempo al frente de la firma; hay quien opina que su principal cualidad, bastante por encima de las demás, fue la de seducir a las masas.

Así lo expreso hace algo más de uno año Bill Gates, quien no dudo en referirse a Steve Jobs como alguien capaz de «hechizar» a la gente al mismo tiempo que dejaba caer que, en el fondo, siempre le pareció «un imbécil». Michael Hageloh, extrabajador en el departamento de ventas de Apple -donde pasó más de 20 años de su vida-, no se atreve a caer en la descalificación, pero, al igual que el padre de Microsoft, afirma que la capacidad de Jobs para seducir a las masas fue su principal habilidad.

«Gracias a Jobs, los equipos de ventas, marketing y diseño de Apple entendieron la psicología del consumidor mejor que quizás cualquier otra empresa en la historia. Sabíamos que a nadie le gusta que le vendan. La gente desprecia la sensación de que son solo un objetivo más que un representante de ventas necesita para hacer sus números mensuales, y ¿quién puede culparlos? Por eso, para mí, vender se trataba de la relación. Cuando llamé a los rectores y decanos de las universidades, primero les vendí a mí. Luego a Apple. Finalmente, hablamos de productos», explica Hageloh en un artículo publicado en « Fast Company».

Hageloh apunta que esta idea de primar la funcionalidad por encima de todo fue clave en el ascenso meteórico de la compañía a mediados de la década de los noventa: «En agosto de 1997, nuestra empresa estaba contra las cuerdas. Ese año, Microsoft invirtió 150 millones y apoyó una versión de Office en Mac para mantenernos con vida, probablemente como un favor a Jobs de Bill Gates. Por supuesto, tuvimos la suerte de crear una serie de productos que marcaron una época, incluidos el iMac, el iPod y el iPhone».

El extrabajador de la empresa de Cupertino explica, asimismo, que, para encandilar a los usuarios, una de las principales claves de Apple fue la intención de crear productos que fuesen capaces de hechizar a la gente. «Los productos de Apple debían ser y sentirse mágicos. La experiencia táctil de usar un iPod o iPhone tenía que ser… Bueno, tenía que ser exactamente como lo imaginaba, desde la textura de la funda de un portátil hasta la sensación de los AirPods en sus oídos. Incluso la textura de nuestras cajas y bolsas tenía que ser la correcta. Queríamos que la gente pudiera tocar y poseer un poco de magia», dice Hagelogh.

Fuente: abc.es

 

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