Así es como debes reciclar el tóner o los cartuchos de tinta de tu impresora.

Tanto las tiendas online como las físicas están obligadas a recoger los cartuchos de tinta y tóner vacíos cuando se compre uno nuevo, además de poderlos reciclar en centros comerciales y grandes superficies o en el punto limpio de cualquier municipio.

Desde el pasado 15 de agosto, los cartuchos de tinta y tóner que se desechan pasan a considerarse residuos eléctricos y electrónicos, como el propio dispositivo. De este modo, estos cartuchos pasan a estar sometidos a las obligaciones de control y tratamiento establecidos en el R.D. 110/2015 que regula los residuos de aparatos eléctricos y/o electrónicos.

¿Qué significa esto para el consumidor medio o la pyme? Principalmente que tanto las tiendas online como las físicas están obligadas a recoger los cartuchos de tinta y tóner vacíos cuando se compre uno nuevo. Por su parte, los consumidores tienen prohibido abandonar o entregar los cartuchos a gestores no autorizados, debiendo entregar el viejo aparato o los residuos en la tienda donde se adquiera uno nuevo, o bien, depositándolo en los contenedores específicos para ello o en el punto limpio del municipio.

En el caso de no adquirir un nuevo aparato, OCU recuerda que es posible entregar el residuo en establecimientos de más de 400 m2 (centros comerciales y grandes superficies están obligadas a disponer de contenedores donde se recogen residuos electrónicos gratis) o también en el punto limpio del municipio, donde podremos solicitar un justificante de entrega.

Así lo recuerda la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), entidad que recoge cómo también pasan a ser residuos electrónicos otros pequeños materiales eléctricos que hasta ahora no estaban contemplados, como los enchufes, sensores, relés, interruptores de emergencia, las luminarias domésticas o los aparatos de generación, transformación, acumulación y medición de energía (motores, transformadores…).

Esta inclusión conlleva unas obligaciones para los fabricantes o importadores, que deben financiar y organizar una gestión eficiente de los residuos de los productos que ponen en el mercado, y que existen unos objetivos mínimos de recogida, reciclado y preparación para reutilización, incluso de información que deben garantizar.

Esta responsabilidad, conocida como responsabilidad ampliada del productor, se podrá llevar a cabo individualmente, es decir, que el fabricante puede establecer un sistema de recogida y tratamiento individual, o de forma colectiva, como han hecho hasta ahora la mayoría de fabricantes de electrodomésticos.

Según OCU, asegurar una gestión adecuada de estos residuos es un paso importante y necesario para evitar daños al medio ambiente y recuperar recursos aprovechables. Sin embargo, considera que sería más efectivo trabajar desde su fabricación por eliminar las partes electrónicas (chips) que contienen.

Fuente: ticbeat.com

 

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