La vital importancia del mantenimiento de los SAIS.

Eaton advierte de los peligros de una batería en mal estado.

La batería es la parte más vulnerable de un SAI. De hecho, los fallos de batería son la principal causa de pérdida de carga y de posibles accidentes derivados, que pueden ocasionar situaciones que comprometan tanto la seguridad de la instalación, como la de los propios empleados. En este sentido, es fundamental conocer cómo un correcto mantenimiento y gestión de las baterías del SAI puede no solo aumentar la vida útil de las mismas, sino contribuir a prevenir tiempos de inactividad y todo tipo de peligros derivados.

Los riesgos asociados a un mantenimiento deficiente de las baterías pasan por pérdidas de carga, incendios, daños materiales y lesiones personales, entre otros posibles daños colaterales. Sin ir más lejos, el mes pasado se produjo un incendio en el aeropuerto de Ibiza, que desató el pánico en el lugar debido a la repentina falta de corriente y el corte de actividad que ello supuso. Al parecer, este incidente tuvo su causa en un fallo ocasionado en las baterías del SAI.

Entre los principales motivos por los que pueden producirse estos incidentes, destacan: temperaturas elevadas o muy variantes, un voltaje incorrecto de la carga flotante; enlaces o conexiones flojos entre elementos; pérdida de electrolitos debida a desecación o daños en la carcasa, envejecimiento del producto o una simple falta de mantenimiento o cuidado incorrecto de los SAIs.

A la vista de estos incidentes, Eaton, líder en gestión de energía, recuerda la importancia de un correcto mantenimiento de los SAIs y explica cómo estos sistemas hacen frente a los problemas de protección más habituales.

Un mantenimiento preventivo regular reduce de manera significativa los índices de averías ya que permite identificar de antemano las amenazas potenciales. Según los registros de servicio de Eaton, más del 25% de las visitas por mantenimiento preventivo acaban en un servicio de seguimiento para realizar acciones correctivas o actualizaciones, y ofrecer a los clientes la oportunidad de subsanar problemas potenciales antes de que adquieran mayor gravedad.

En general, un SAI, protege tanto a los equipos electrónicos como a otras cargas eléctricas frente a los continuos problemas de la red eléctrica, y lo hace través de 3 funciones básicas.

En primer lugar, evita daños en el hardware que normalmente tienen lugar a raíz de caídas o subidas de tensión (muchos modelos de SAI acondicionan la alimentación entrante). En segundo lugar, evita daños o modificaciones en los datos almacenados y, en último término, su pérdida. Sin un SAI correctamente gestionado, es posible la pérdida completa de la información almacenada. Actualmente, ante la detección de un peligro, algunos SAIs pueden ordenar un apagado del sistema antes de que se produzca el evento. En tercer y último lugar, los SAIs proporcionan disponibilidad a las redes y otras aplicaciones, además, evitan tiempos de inactividad.

En definitiva, los SAIs más novedosos están dotados de una inmensa capacidad de reacción ante potenciales incidentes, sin embargo, para garantizar estas funciones de protección es imprescindible prestar especial atención para garantizar el cuidado exhaustivo de los elementos que los componen.

Fuente: datacentermarket.es

 

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